Contenido y continente

Cuando un retrato te mantiene inquieto durante los instantes posteriores a contemplarlo y logra que tardes menos de cinco minutos en conducir de nuevo a tus pupilas frente a las del niño bosnio de la instantánea, entonces Gervasio Sánchez ha conseguido su propósito.

Adis Smajic. Por Gervasio Sánchez

La fotografía de Adis Smajic es una de las 148 instantáneas, más un centenar de retratos y seis vídeos, que forman la antología del fotógrafo cordobés. La fría Tabacalera del barrio madrileño de Embajadores acogerá hasta el próximo junio las cinco temáticas en torno a las que giran la exposición del Premio Nacional de Fotografía 2009.

Como si de un juego infantil se tratara pensé en una palabra que podría contextualizar las fotografías que esa parte de la exposición iba a ofrecerme. América Latina (1984-1992): revolución. Niños armados, niños del pegamento. Y un tríptico que presenta a Chile desde tres perspectivas. Con la mirada de una joven seguidora de Salvador Allende ocupando el espacio más amplio, el de la ilusión. Junto a ella Augusto Pinochet, con paso triunfante rodeado de otros militares. La tercera  fotografía la protagonizan soldados que huyen del dictador chileno.

Balcanes (1991-1999): horror y destrucción. No hice trampas, fui incapaz de elegir. Horror en la pared izquierda, destrucción a la derecha. Sangre y huídas a un lado. Al otro, la biblioteca de Sarajevo destrozada y un niño que mira por una ventana que parece no ofrecer nada al otro lado.

Hambre en África (1994-2004). Ojos como platos de comida que por su apariencia llevan días sin tener entre sus manos los retratados. El numeroso público con bufandas que pasea entre las fotografías levanta el labio cuando en la imagen hay más huesos que niños.

Gervasio Sánchez no solo asume el reto como todo fotógrafo de mostrar lo que ve, también quiere acercar al público lo que no. Desaparecidos (1998-2010) es el proyecto documental más complejo del autor. Comenzó a combatir este drama de ausencias forzadas en Guatemala, en 1984, y desde entonces lucha contra él en diez países distintos. Vidas minadas (1995-2007) nace, sin embargo, en África. El proyecto denuncia los efectos de las minas antipersonas en diferentes países. En blanco y negro la cámara se acerca a mutilados, a prótesis, a rehabilitaciones y a la vida cotidiana de todos aquellos que un día se toparon con una de estas armas. Como Adis Smajic, el niño bosnio que con trece años decidió retirar una mina antipersona para que no resultaran heridos otros niños. La explosión le arrancó el brazo derecho, el ojo izquierdo y le desconfiguró el rostro.

El continente de la Tabacalera, definitivamente, es el escenario más acorde para el contenido crudo y frío de la realidad que ha narrado durante toda su vida a golpe de disparo -de cámara fotográfica- Gervasio Sánchez.

 

Alguien más que yo quiso saber más http://elpais.com/diario/2007/11/25/cultura/1195945207_850215.html

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s