Lo que me preocupa

Mi primer diciembre laboral empezó, y me refiero al mes en general porque con el 12 en el calendario ya estaban las calles decoradas y los belenes a falta del niño Jesús, con un tumulto de blasfemias sobre el propio mes, el volumen de trabajo, los atascos, la calefacción central de Madrid y el clima incierto. Lo de los belenes robados hasta el 24 por la noche puede que sea solo en mi familia y en Génova, porque os aseguro que los múltiples del Congreso de los Diputados, el martes pasado estaban completos, eso sí,  la lavandera y compañía desprendían romanticismo puro hacia la canción de ‘cualquier tiempo pasado nos parece mejor’.

El comienzo y la cúspide
El comienzo y la cúspide

Mis campanitas del lugar anuales empiezan a sonar con dos acontecimientos que en los exámenes de historias siempre me gustó llamarlos ‘detonantes’ (¿Cuál fue el de la IGM?, según Sor Marina, el atentado de Sarajevo, de toda la vida. Y si te aprendías correctamente el nombre de quien lo perpetró, te subían nota). Al caso, los detonantes son la coronación del árbol de casa – candidato a anuncio de Ferrero Rocher cada año (pero nos la tienen cruzada, como Florentino Pérez dice que se la tienen al fútbol español)- y la mítica visita a Cortylandia, que se la debo a mi miniyo y al del futuro. El árbol lució el sábado pasado, en un escenario que ya se intuye festivo: cenas, crema de orujo, últimos partidos de 2013, preparación de los torneos navideños, ilusiones que tras el 22 mantendrán su estatus y la cesta de navidad.

Dentro del estado nebuloso en el que sumerjo en estas fechas, hoy ha sido el primer día que me he preocupado desde la coronación. Lo que me preocupa, de verdad, es cuando aparezca el sábado por casa, cuando mi madre – “niña, tienes todo encendido y tu padre no trabaja en la eléctrica”-  me vea entrar con el iphone y sus dos recargas diarias, el ordenador, la tablet, el secador (que acostarse con el pelo mojado es malísimo), las planchas, el flexo, y el 11% de subida,  no va haber peladillas de cesta de navidad que eviten que no se alegre de mi ‘fiesta parda’.

(Para entender esto último: http://vozpopuli.com/buscon/36117-cansado-de-cataluna-cambiala-por-ponilandia)

 

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