Va a ser un año muy burro

Es inevitable no formular propósitos de cara al año que arranca, lo he sufrido en primera persona, que con las campanadas pisándome los talones decidí no verbalizar tales proyectos, dado que los dos últimos objetivos que tuiteé se quedaron ahí, en 140 caracteres y con zapato plano, que malpredije que evitaría después de correr los 10km más regeneradores del año.

Platero
Platero

En 2014, bueno en realidad ocurre todos los años pero unos son más sonados que otros, se celebra un centenario que auguro memorable: el de Platero (y yo), el burrito “pequeño, peludo, suave, tan blanco por fuera que se diría todo de algodón…”. La tercera obra más traducida aspira a ser lectura obligatoria de los jóvenes damnificados de Wert y antecesores y carne de cañón de los histéricos comentarios preselectividad (escúchese: “seguro que cae Juan Ramón Jiménez”). Qué días aquellos, que para los del 88 comenzaron en martes 13, con Mundial de por medio -el España-Ucrania me hizo entrar al examen de Economía al tercer aviso-, y que recuerdo sin trauma alguno. Al contrario.

Ya pasó con el Quijote, que en 2005 cumplió su cuarto centenario y cada niño castellano (y manchego) recibimos un ejemplar de la Junta y numerosos trabajos y encargos relacionados con el hidalgo y su bajito escudero, del que nadie quería disfrazarse, porque tocó hasta eso. Ese año, aún épocas de bonanza en la por entonces tierra intocable del PSOE, las selecciones deportivas castellano-manchegas que participamos en el Nacional lucíamos un Quijote en el pecho como símbolo de nuestra bandera bicolor (…).   Con o sin Quijote el podio quedó tan lejos como Molina de Aragón de Hellín.

2013 terminó contra todo pronóstico, cumpliendo la máxima hedonista (que no se si cayó en mi selectividad porque fui de aquellos que escogen historia por placer), y debiéndonos al Cosmos, en el que no sabemos qué lugar ocupamos pero que hasta ahora es lo que  nos permite gritar desde el Poble Espanyol.

No los verbalizo, pero por si alguno como propósito ha visitado ya un gimnasio o ha salido a correr, que sepa que a uno de los candidatos a los Goya le llegó la inspiración en la famosa ‘ruta del colesterol’ de la capital alcarreña. Suerte.

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