De vecinas y tradicionalismo

El café de hoy, en el tren de las 16 horas saliendo de Levante, explotando el viejo truco de “así duermo esta noche” y redactando e-mails que siguen el hilo vital del miércoles pasado, un hilo que iba por O’Donnell con Menéndez Pelayo y versaba sobre romper el tradicionalismo y ampliar las miras tanto como los formatos lo permiten (…)

Ha muerto Gabriel García Márquez. No ayer, ya, durante la Semana Santa -como Mingote, sin llamar la atención hasta el final-, en esos días en los que he intentado aislarme lo máximo posible de lo que signifique rutina para que ésta tarde más en volver. Va de trucos la cosa.

Ha muerto el autor de uno de los libros que más me gustó leer durante la carrera, Notas de Prensa (1961-1984). He de hacerme con un ejemplar en propiedad (valga de nota mental plasmada aquí). Entonces pensé que me gustaría dedicarme a escribir algo como eso, una continuidad del Vuelva usted mañana larriano con el que me enganché al costumbrismo. Y entonces, nada fue igual.

…Algo como aquello…

…A escribir…

la foto (18)
La segunda estampa me recordó a la primera. Qué lujo. Y después, sacaron los Ipads.

Los deseos menguan según la conformidad aumenta y se apacigua en un clima grisáceo que, al menos, está entrando en la mejor estación del año.

Reconózcanlo, después de Semana Santa, tradicionalmente llega lo mejor. Es paradójico que cuando España se topa con sus tradiciones más profundas en la totalidad de sus ciudades, se produzca el punto de inflexión en el que, para mí, despega el año.

Escribo estas líneas sobre los raíles que me llevan de nuevo a la capital, dejando atrás unos días en los que desde los bancos de azulejos de la plaza de la heladería Sirvent me reencontré con la niña que iba a ver las procesiones para contárselo a su abuela a su regreso. “Estaba guapa la Virgen de Torrevieja, y el del gallo, y tu Cristo, el morado”.

No vale de nada el ansia de salirse de lo tradicional. Al final mueres Nobel, como García Márquez, y a la mañana siguiente tus lectores tienen que leer en tu diario español por excelencia que tu vecina decía que a pesar de jamás haberte leído, la saludabas y parecías un hombre simpático.

Pues vale.

Al fin y al cabo, eso es costumbrismo. Y tú eras el genio de esto.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s