I will be out of the office

Suena: Nuvole Bianche, que el sábado llega a la Villa https://www.youtube.com/watch?v=kcihcYEOeic

El café de hoy temprano y viendo de reojo los 68 muertos que Margen Protector pone en mi camino a 20 días de mi marcha a Israel. También, como manda esta semana, nos da los buenos días el encierro matutino de Pamplona, esa fiesta de la que tanto disfruté hace un año.

Ayer por la tarde anduve buscando un regalo con uno de esos amigos a los que aunque veas tres veces al año puedes contarle de todo y el contexto viene de serie. Estoy orgullosa de decir que una de las mejores sensaciones de las que disfruto desde pequeña es la que te produce regalar, buscar ese colgante que ya lleva nombre y apellido y sólo le falta tu dedicatoria, si es preciso.

Charlando de todo y de nada buscábamos una guirnalda cumpleañera, a priori labor no complicada en Madrid y en la calle comercial que nace en Grassy. Lo que sobre el papel iba a dejar tiempo para cañas -en plural-, se convirtió en un recorrido desde el Madrid de los Austrias hasta el Barrio de Salamanca probando suerte en todo tipo de establecimientos.

“No me puedo creer que no encontremos una guirnalda en todo Madrid, ni en El Corte Inglés, ¡esto tiene un reportaje, nos están robando los cumpleaños!”, comentaba mi acompañante, un periodista ávido de temas que si hubiese nacido hace 50 años sería plumilla de Pueblo desde antes de terminar la carrera; de los que se meten en líos, no se cortan el pelo en tres meses, y siempre regresan a por la chica guapa, cueste lo que cueste.

Tenía un tema, el alicantino estaba en lo cierto. Lo tenía desde hace un verano.

*

Los medidores para ofrecer un balance de si hemos salido de la crisis, estamos en ello, o el horizonte aún es difuso, son diversos, variados, y sobre todo, subjetivos. Le comenté a mi amigo el que tenía yo desde hace un año. Resulta que en julio 2013, el primer verano en el que recibí en un correo de empresa automensajes de ausencia del destinatario, no dejaba de leer “Estaré fuera de la oficina hasta…”, en pleno agosto, y pensé: “¡XXXXXXXX! ¿Nos da pudor decir la palabra vacaciones? ¿Nos han robado hasta eso?”.

Quizá fuese puro azar, pero fue un pensamiento continuo cada mañana de mi horario no intensivo que se repitió en Navidades y en Semana Santa. ¿No quería la gente decir que estaba de vacaciones? Que estaba disfrutando de un derecho como trabajador y un deber como es el conciliar para cualquier ser social…

Hasta este julio he estado esperando para corroborar el mensaje de los ausentes (¡20 días para protagonizarlo!).

He leído vacaciones, al fin, de nuevo la gente vuelve a decir que sí, que en agosto se olvida de oficinas y ordenadores, se tira al sol, coge aviones, pasea de la mano por la playa, brinda con los tintos estacionales y… ¿va a países santos recién bombardeados?

Estamos saliendo de la crisis, volvemos a no tener miedo de nuestros derechos, que tan dañados se han quedado, en los que tanto han metido mano hasta asfixiar(los). Sigan celebrando las vacaciones. Y los cumpleaños, que al fin y al cabo son ellos los que corroboran que seguimos aquí, out of the office pero vivos.

 

 

 

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