Off the record, el abracadabra del secreto profesional

Café. Que The Newsroom 3×04 me activó tanto que me torció el sueño.

Cuando era pequeña mi hermana solía confesarme ‘secretos’ que yo desvelaba  sin que me ejerciesen ningún tipo de presión. A la tercera gran pista mi madre ya sabía que había un regalo, que no era de menaje y que servía para que estuviese guapa. Pasaron los años y un día, de repente, me callé algo, que si bien no recuerdo su contenido sí que tengo en mente cómo mi hermana, asombrada, me dijo: “¿no lo has contado? ¡Ya eres mayor!”.

Anoche, viendo el cuarto capítulo de la nueva temporada de The Newsroom, un viejo concepto apareció en mi cabeza: el secreto profesional. Los periodistas tenemos muchos deberes, y muchas culpas, a veces parece que todo lo malo de la sociedad actual ha sido generado por los medios de comunicación. Y si no que le pregunten a Casillas. Pero además, contamos, especialmente, con dos derechos que llevamos con mucho orgullo tras aprenderlos una y otra vez en ‘Derecho a la Información’ y cuando nos licenciamos. En ese momento ya son nuestros, ya sí que sí. 

(Inciso: También uno de los derechos del Código de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) dice “El derecho a unas dignas condiciones de trabajo, tanto en lo que se refiere a la retribución, como a las circunstancias materiales y profesionales en las que debe desempeñar su tarea”. Y ya se sabe cómo estamos, colegas)

Will McAvoy.
Will McAvoy.

Vuelvo. Esos dos derechos a los que me refiero son el secreto profesional y la cláusula de conciencia. La segunda es la garantía de independencia con una empresa por poder negarte a realizar diferentes informaciones o acciones porque van en contra de tu código ético. Suena bonito, pero mi profesor de derecho del máster la vendía así: “En España han recurrido dos periodistas a esto y no han vuelto a trabajar”. Que cada uno saque las conclusiones que quiera.

El primero de los derechos que citaba es el secreto profesional, que en frase hecha y muy popularizada se conoce como “antes la muerte que la fuente”. El ‘abracadabra’ de este derecho es “OFF THE RECORD”, las palabras mágicas que pronunciadas a  un periodista mientras le cuentas algo implica automáticamente que debe guardar silencio ante todo aquel que le pregunte, incluido jueces. Y el día que conoces esta regla y alguien (porque siempre existe este alguien) en un avión hacia México dice “lo que pasa en México, se queda en México”, entonces estás segura de que las anécdotas más escabrosas de tu viaje de fin de carrera no tienen billete de vuelta.

  • Tía, me ha pasado esto, y esto, y esto…
  • O.O
  • Y este con esta…
  • O.O
  • Y además…
  • O.O
  • ¡Eh! Pero esto es off the record.
  • … ¬¬

Así que ya sabéis, tenéis una baza con vuestros amigos/as, novios/as periodistas, pero no seáis malos.

Si mi hermana hubiese sabido cuál era mi vocación, las sorpresas del árbol de navidad hubieran sido eso, sorpresas.

2 comentarios en “Off the record, el abracadabra del secreto profesional

  1. Lo que viene siendo “” guardar un secreto”””” si hubiese sabido que diciéndotelo en inglés lo entendías, nos hubiésemos ahorrados muchas broncas 😉

    La hermana 🙂

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