Mi primera vez con una grabadora

Esta tarde mientras bajaba Ingeniero Mariño una ambulancia estaba detenida en la casa más florida del centro de Guadalajara. “La casa donde vive mi primer entrevistado”, pensé de refilón. Una hora más tarde un tuit anunciaba la muerte de Carlos Santiesteban. Aquí la primera entrevista que hice en mi vida, sin retocar ni mejorar, una verdadera chapuza, pero la chapuza que me enganchó a este género. Tenía 18 años y para doña Elena Lowy valió un sobresaliente, que hoy se nubla un poquito. 

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CARLOS SANTIESTEBAN: UN ÁLAMO GRIS EN OTOÑO.

Me abrió la puerta dejando tan sólo una mínima rendija para verme. Con el brazo muy pegado al cuerpo, recién salido de una operación desencadenada por una caída, le  expliqué quién era, me invitó a entrar y un pequeño maltés llamado Nani, que le hace compañía desde hace seis años, me examinó de arriba abajo y parece que me dio el visto bueno.

Él es Carlos Santiesteban, pintor de 80 años nacido en Guadalajara.

Desde los catorce años se dedica al mundo de la pintura, la cual le ha llevado a todos los lugares del mundo, desde Moscú hasta Nueva York. Estudió por libre los cursos de arte de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, vivió en Italia , París, Andalucía…pero siempre ha vuelto a su tierra natal.

Allí donde ha ido ha recogido el fruto de su plena dedicación. Entre la multitud de premios que le han concedido destaca la condecoración por el Gobierno español al mérito turístico, distinguido con la Gran Cruz de Fomento de la Unión Europea, también ha sido premiado con la encomienda de oro de la hidalga cortesía española y nombrado caballero de la Real Orden de Malta.

En Sevilla, la tierra de su padre, se le quiere mucho. Tanto es así que recuerda con gran cariño su primera distinción, a los 14 años, por parte del Ministerio de la Marina y el nombramiento de una calle en el barrio de la Macarena de la ciudad andaluza.

Tras caminar por dos pasillos llegamos a un salón con dos partes. En una de ellas se encontraba una mesa grande con seis sillas rodeándola, la chimenea y dos muebles llenos de detalles, sin ninguna fotografía. La otra parte del salón estaba cubierta de cuadros y había un sillón y dos butacas, una de ellas para mí, la otra para Nani.

Nuestra charla comenzó con el, aparentemente, único punto en común de ambos, Guadalajara. Es hijo predilecto de su ciudad, aunque cuando habla de ella lo hace desde el cariño de toda una vida viviendo en la capital alcarreña, sabe sacar lo negativo de Guadalajara, “era una ciudad donde había un rasero, término medio, en que la gente que se consideraba humilde no contaba”, además me ofreció una anécdota en la que los más poderosos de la ciudad cerraron una verbena típica para que no entraran los que ellos consideraban que no tenían encanto.

¿Cree que la Guadalajara de ahora ha cambiado? “Está muy agarrotada la gente, te habla de cuatro temas y de nada más”. Esta pregunta le remontó a su infancia, me narró la primera vez que se codeó con gente de alto nivel. Fue en el casino de su ciudad, cuando le eligieron para que bailase con la niña de moda de entonces, vestido como el protagonista de Sombrero de copa. “Ese fue mi primer éxito en la sociedad”, afirma el pintor.

Carlos Santiesteban aludió en cuanto pudo a su familia, a los suyos, a los que tanto añora ahora que la vida le ha dejado solo, “Dolores de Santiesteban, hija de un almirante, gaditana, y su marido era José María Rodríguez Rosada, pintado el cuadro por él(mientras  señalaba un cuadro de ella sobre un fondo negro que estaba situado encima de la cabeza del pintor) y a partir de ahí ya hemos pintado los Santiesteban”.

Desde muy pequeño se vio influenciado por sus antepasados, “lo primero que pedí a los Reyes Magos fue una caja de colores”, aunque su familia le quiso guiar por otros caminos, su madre, su fiel defensora, siempre le apoyó en su sueño, ser artista, “se enfrentaba a cualquiera que decía que ser artista era una tontería”.

En esta ciudad, en su ciudad, se encuentran algunas de sus obras. En la iglesia de San Juan de Ávila el pintor ha decorado el frontón del altar, aparecen ángeles, pequeñas hadas en color azul y rosa, todo lleno de movimiento, de luz, de expresión…

Foto: Guadaque http://guadaque.com/guadalajara-ciudad/item/18917-muere-el-pintor-alcarreno-carlos-santiesteban.html
Foto: Guadaque http://guadaque.com/guadalajara-ciudad/item/18917-muere-el-pintor-alcarreno-carlos-santiesteban.html

El interior de las pechinas de la iglesia del Carmen también es obra de Santiesteban. Ambos trabajos han sido encargados pero afirma que “los cuadro que regalo siempre son por algo, porque tienen algo especial”.

La obra en la que más hincapié hizo fue  la que se encuentra en el casino de Guadalajara, unos murales hechos en los años 50, que taparon cuando el casino perdió su prestigio y se dedicó simplemente a bingo. Dichos murales se van a restaurar dentro de poco si su salud se lo permite puesto que se trata de  una obra larga.

Su pintura se caracteriza por ser colorista, llena de espiritualidad, siente una gran predilección por los ángeles, tanto es así que en su casa abundan esas figuras y no dudó en insistirme en que fotografiase un pequeño detalle de un espejo en el que aparecen.

La inicial creatividad de Santiesteban se enmarca en un tardío prerrafaelismo que se expresa en grandes murales, y sobre todo en composiciones escenográficas. De ahí evoluciona a una estética surrealista y muy vanguardista, plenamente fantástica.

¿Su pintura ha pasado por varias etapas?,  parece que deseaba que le hiciese esa pregunta, saltó enseguida criticando a las nuevas vanguardias, “a mi que no me vengan a decir que una mancha roja sobre un lienzo es una tarde de toros”, pero ante todo defiende la libertad en el arte, asegurando que él la tiene, “siempre me he mantenido firme en mis criterios”, para él un otoño no tiene porque tener amarillos, “hay muchos álamos grises en otoño”.

¿Dónde reside el éxito de su arte?, “en la sensibilidad, el mensaje que voy dejando de amor porque yo soy una persona hecho por y para el amor”, contestó rotundamente el pintor. Tras esto criticó a aquellas personas que buscan el desamor, según él, y explicó que para él, el amor lo es todo, “todo por amor se puede superar, ahora que estoy malo le pido a Dios que me deje continuar para seguir haciendo obras solidarias”. Esa misma mañana le habían pedido un cuadro para los niños de Ruanda, el pintor me insistió en que esta faceta solidaria se viese reflejada, “mientras que hay gente que insulta a la humanidad con tres cuartos de baños y se hace dos más para tener cinco, hay muchos niños que los vemos, que van con un cacito para recoger agua y poder vivir”. El pintor reitera que él puede vivir con un cuarto de baño pero pintar por solidaridad.

Se define como una persona buena, “desde dentro de mi casa trato de hacer el bien”, algo que ha aprendido de su madre, la cual nunca criticaba a nadie entre sus amigas, procuraba sacar las virtudes que tenemos cada persona, Carlos Santiesteban se emocionó al hablar de ella.

¿Ha sido su madre su referente en la vida?  “Es una referencia emblemática, un pilar, tú puedes estar muy alto pero necesitas un pilar, por ello cuando murió me derrumbé, pero me levanté”. Es huérfano de padre desde que era tan sólo un niño, hijo único, siempre ha vivido con su madre, es por ello la estrecha relación entre ambos. Me comentó como el Marques de Lozoya le decía a su madre que tenía un hijo especial, “ahora con los tiempos que corren no me importa decir que yo he sido muy especial, he sido sobre todo un amante de la belleza, yo no entro en los cánones, ¿dónde están las normas?”, ante estas declaraciones no sabía si mis interpretaciones eran las correctas y tras pedirle una explicación más concreta me contestó: “yo nunca me pondría una faldita escocesa, yo soy un hombre de arriba a  abajo, pero a mi nadie me va a contar en mis hechos y en mis anales la gente que haya podido pasar por mi vida, si toda es femenina o toda es masculina”.

A continuación le insinué que ese podría ser el motivo por lo que Guadalajara no le termina de gustar y alabando mi inteligencia desvió el tema de la ciudad al campo político y urbanístico.

Su casa, de principios del siglo XIX, un reflejo de la personalidad tan peculiar de Santiesteban. De fachada rosa y con plantas y flores que adornan las ventanas y balcones, geranios y jazmines, puertas de nogal de grosor ancho, es un conjunto de recuerdos de cuatro generaciones. Los cuadros que adornan las pareces tapizadas provienen desde descendientes, hasta del propio pintor  e incluso en la sala donde nos encontramos había una virgen italiana muy dispar al estilo de Santiesteban.

Destaca por su elegancia, sus retoques de oro, el gran escudo de familia sobre la chimenea, idea de su padre, andaluz, gracias a él y a su familia paterna se encuentran todos los detalles y adornos de la tierra, lámparas recién sacadas de una novela de misterio, sillones que bien podrían parecerse a los del Palacio Real, es una casa sobria, que te transporta  a la época de la corte de Fernando VII.

He leído cual será el futuro de esta casa, ¿por qué?  “Para mí sentarme en este sofá o dar una copa en el jardín me vale mucho más que el dinero puesto en un banco”, por ello siendo José María Bris alcalde se firmó un legado por el que la casa será patrimonio de la ciudad, no del ayuntamiento, de este modo ningún alcalde podrá intervenir, dentro de unos años quedará como casa-museo para los alcarreños, un verdadero orgullo para él, afirmó.

¿Cuáles eran sus objetivos en la vida?, le pregunté, y casi sin dejarme terminar contestó: “triunfar”, algo que según el artista no era fácil en sus días pero que ha conseguido, “ahora todos llevan recomendaciones, en mi época había que triunfar por tus propios méritos”.

Asegura que logró triunfar sentándose en la escalera de la oficina del Sr. Montaño, comisario de la Expo 92, después de pedirle de nuevo, malhumorado por la falta de eficacia, a su secretaria, la carpeta con sus obras, puesto que habían pasado varios días y las obras no se habían movido de allí. Abordó al Sr. Montaño cuando le vio pasar y comenzaron una charla en su despacho. Santiesteban le contó el deseo de su madre, recientemente fallecida, de que su hijo viese la Expo, puesto que ella no viviría para cumplir ese sueño.

El comisario compartía con el pintor el amor hacia su madre y con una simpatía clara andaluza, imitada por el pintor cuando  lo narraba, vio sus obras y Carlos Santiesteban consiguió exponer en los Reales Alcázares de Sevilla, en la Expo 92. “ Así he llegado yo, con arte y con sangre, sudor y lágrimas”, y tras esto insistió en que escribiese que el alcalde de París le puso la Legión de Honor Franco-Británica, “a mi no me han dado nada, siempre he tenido muchas controversias”.

A raíz de esta frase el pintor  se vino abajo, sus ojos se humedecieron y mientras acariciaba al perro  me explicó todas las malas noches que ha pasado con su problema del brazo. Se cayó el domingo de Ramos en la iglesia, le han tenido que intervenir y aún siente dolores. No tiene familiares, vive solo en esa gran casa y sólo cuenta con la presencia del revoltoso Nani y las visitas puntuales de algunos amigos, “siempre he tenido muy buenos amigos”, afirma el pintor.  

¿Su futuro más reciente? “Se trata de una exposición magna que se presentará en su día en Toledo”. El tema será la comunidad autónoma, vista por los ojos del autor, “una Castilla-La Mancha insólita, que no se haya visto”.

Tras esta última pregunta el pintor me ofreció hacer un recorrido por su casa. Mientras llegábamos al jardín me mostró una cruz de la Macarena, explicándome que era hermano mayor, es muy estrecha la relación y el cariño que tiene Carlos Santiesteban hacia Sevilla. El jardín es algo fabuloso, que rompe con la sobriedad tanto de la casa como de la zona en la que se encuentra situada. Tiene una palmera altísima, perfectamente cuidada, una fuente de piedra de un pasaje mítico que recuerda a los típicos jardines andaluces y unas flores que aportan la vitalidad que le falta en la mayoría del interior. En este momento Carlos Santiesteban dijo “es una monada de jardín, el salir a desayunar aquí, ¿tu crees que eso me lo pueden pagar con dinero?”, es de la parte de la casa que más se siente orgulloso, la más suya, la más cuidada.

A continuación subimos por unas escaleras, algo deterioradas, hasta llegar al piso de arriba, entré por varias puertas, varias salas, todas ellas plasmadas con detalles peculiares del artista, el pequeño Nani se colaba entre mis piernas ilusionado por recibir visita.

Llegamos a una sala amplia, con tapices en las paredes y un gran balcón que en ese momento se encontraba cerrado por una ventana de madera que casi llega hasta el suelo, era su estudio.  Un estudio sencillo, sin más complicaciones que un caballete orientado hacia el balcón, una mesa para las pinturas, plagado de cuadros y algunos títulos o condecoraciones en las paredes.

De entre todos los cuadros descubrió para mí uno que está  preparando para la exposición de Castilla-La Mancha. El cuadro plasma el pico del Ocejón, el más alto de su provincia, utilizando tan sólo cinco colores, amarillo, morado, azul claro, naranja y verde oscuro, la exposición promete sobretodo originalidad.

En el lado derecho del estudio existe una pequeña sala con una mesa redonda y una cadena de música, donde el pintor escucha música clásica, que según se observa entre los discos es su favorita, destacando a Mozart y a Falla.

Continuamos caminando, y sin perder detalle de su casa la definió como fría, “si fuera joven, si tuviese 20 años, seguramente me haría una casa con espacios libres, tonos blancos, pero mi vida no ha sido así y la tengo que conservar como es”.

Mientras bajábamos hacia la puerta, con Nani entre nosotros, comenzamos una conversación sobre nuestras mascotas, sobre el cariño que se le coge, me dijo que para él sería muy dura la perdida de su perro, que lleva mucho tiempo con él. Le enseñé la foto de mi perra, de la misma raza que el suyo, y me propuso un cruce entre los dos, este fue el último intercambio de palabras.

Conocí a un hombre distinto, un hombre peculiar, con las ideas muy claras y una personalidad increíble. Distinto al resto de la gente de Guadalajara, “un niño especial” se define él, un auténtico “álamo gris en otoño”.

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