52 domingos

¿Cómo va todo, jefe?

Para empezar, aunque por orden inverso cronológicamente, te cuento que Villanueva va a volver a estar gobernado por la izquierda. Sólo tu PSOE no ha podido lograrlo, se han tenido que aliar con un nuevo partido, que creo que te gustaría por cómo defiende a la clase trabajadora. El mapa electoral español ha saltado por los aires este mes, y no hemos dejado de preguntarnos en familia a quién hubieras votado tú. La mayoría no tiene duda de que hubieses sido fiel a las siglas que siempre defendías. Aún recuerdo cuando nos contabas cómo fue la guerra civil en el pueblo, cuando la cámara de la casa vieja sirvió de cobijo a un rojo de Zaragoza que desde entonces tanto él como su mujer se convirtieron en vuestra familia maña.

Ya hace un año que te fuiste y parece que fue ayer, ese es el comentario más escuchado hoy, que aparte de 31 de mayo, es domingo.

*

Ha sido un año convulso. Mamá ha pasado el otoño y el invierno de un hospital a otro, con la abuela, con mi padre, y velando por mis ojos, pero ya la conoces, “la pequeña tiene muchos huevos”, y ni se ha quejado. El otro día subimos las dos a la piscina por primera vez, ese terreno que tanto mimabas y en el que nunca comías con nosotros, te gustaba mantenerte al frente de la barbacoa.

El periplo de la abuela por el Ramón y Cajal se extendió hasta navidades, estábamos todos tan liados yendo, viniendo y decidiendo dónde y cómo cenábamos el 24, que casi no dolía ser número par por primera vez en tantos años. Sin embargo, esa noche, la cabecera de la mesa larga, tu sitio, era el ángulo donde ninguno quería mirar y donde irremediablemente se dirigían todos los ojos y pensamientos. Vino Papá Noel como cada año, se lo debíamos al enano, esta vez fui yo quien, con el saco al hombro, tiritó en el cerro agitando la campana esperando el jolgolrio. El otro día hizo la comunión, que parecía patrocinada por el Real Madrid dada la temática de los regalos. Este año tu Madrid no ha hecho nada, cayó en semis de Champions ante la Juve. Aún me acuerdo de la final de Mijatovic, cómo lo celebraste.

Como barco sin patrón ha imperado en la familia  el cooperativismo y el consenso hasta en el mínimo detalle. Seguimos como siempre, riéndonos más alto de lo normal y montando un debate político con la mínima chispa, pero somos novatos en eso de saber qué hay que hacer, qué se sale del guión establecido y cómo hay que actuar sin un jefe al mando.

La pequeña de la pequeña sigue siendo un verso suelto en el tema protocolario. Te despedí de blanco hace un año y te recuerdo de todos los colores, nadie sabe cómo me cuestan los domingos desde hace 52.

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