La vida en 15 metros

Los cafés deberían estar prohibidos los fines de semana, por lo menos aquellos con connotación de remedio contra algo, sólo cafés sociales. ¿Cuántos hábitos surgen en reuniones con amigos? Cafés, cervezas, el piti de la otra mano. Maldito piti.

El tiempo se para en los hospitales, se va meciendo nada más entrar por la puerta, se acurruca en el ascensor, y, de pronto, ya en planta no es fin de semana, no hay nada fuera, no corre Alonso ni tu equipo juega en Talavera. La semana pasada, la de tu 27 cumpleaños, la fantástica semana que te hicieron pasar los que te quieren, parece más pretérita de lo que lo es. Los 312 millones de euros de la Púnica, también.

42 kilómetros es lo que puede marcar el resto de tu vida. Esa es la distancia que miles de corredores han batido en Nueva York este fin de semana en una de las pruebas más emblemáticas del circuito internacional. Como amateur cuyas mejillas se enrojecen en el kilómetro 4 y que tiene el umbral del dolor más bajo que el Euribor en los últimos años, me emociona imaginar lo que se debe sentir al cruzar la meta de un maratón. ¿Que si creo que eso puede marcar un antes y un después en la vida de alguien? Sí, lo creo,  aunque peque de ‘mainstream’, porque ese punto y aparte es lo que busco desde hace tres 31 de diciembre en mis últimos diez kilómetros del año. Y lo consigo. La catarsis. IMG_3088

Carrera de fondo. Entrenar. Frustrarse. Agonizar. Planificar. Romper todos los planes. Tirar las zapatillas y decir que nunca más las cogerás. Cogerlas. Caminar. Subir el ritmo. Mirar el reloj. Soñar y arrepentirte a partes iguales. El triunfo sin esfuerzo no alcanza el máximo sabor, la épica sin dolor huele diferente, las pisadas firmes aunque lentas pueden ser un aval para la ansiada meta.

Josef Ajram apenas superó las 3 horas en la prueba neoyorquina, un crono envidiable, una más de sus operaciones majestuosas que acabó en verde. Tú, el que me lee, puedes llegar a la misma meta aunque sea con más transacciones, con más zancadas, en más tiempo, sudando la gota gorda. Tus pulmones aún atados ya tienen quince metros de ventaja, sólo faltan 41 km y 985 metros para la meta.

2 comentarios en “La vida en 15 metros

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