Los segundos toques

Estoy aquí.

Esta frase no es nueva para ti, ni siquiera original, puesto que al sonar en mi cabeza me han venido un par de canciones que la convirtieron en hit y otra que casi lo consigue.  

Esto ya había pasado otras veces, que yo dejase de escribir, que no asomase mi nariz por estas líneas en días. Esta vez han sido meses. Hasta ahora solía volver con la cabeza entre las piernas y una cara de pesadumbre al otro lado de la pantalla. No es así en esta ocasión. ¿Me estaré haciendo mayor? Bueno, sí, me estoy haciendo mayor, eso es un hecho, pero la frase quedaba genial como divagación de la escritora que no soy.

Te confieso que durante esta última semana podía haber sacado un huequecito para ti. En mi cabeza aparecían letras, las ideas que voy anotando para dar músculo a este esqueleto literario cuando freno (porque suelen irrumpir al volante o en la ducha). Pero he tenido miedo. Miedo a transmitir estos últimos meses, miedo a que se esfume cualquiera de las genialidades que han pasado.

Empezaré como me vas a sentir más tuya, como voy a estar más cómoda: hablándote de café.

Tanto café en estas semanas pasadas, tantas mariposas (de las del estómago), tantas deshoras y tanto orgullo. El soluble ha llegado a mi segunda balda. He sido infiel al Colacao matinal por razones de supervivencia a la M-30.

No sé si algún día nos dejarán entrar en Panamá o si ya somos personas non gratas, pero Panamá nunca se nos olvidará a los que hasta hace poco lo llamábamos Caloret. Ha dimitido un ministro español, un jefe de estado, un Alcántara ha entonado el mea culpa y la magia llega a tanto que parece que hemos desestabilizado al Barcelona. Y yo reconozco haber vibrado con el Atlético el pasado miércoles, quién me lo iba a decir.

Offshore aspira a convertirse en palabra del año. El periodismo existe. Y yo lo he practicado. Fin. Es mi lectura particular de esto, una lectura (y lectora) mermada por el SEO, los virales, los enfoques a empujones y las portadillas obligadas de Cristiano. Otra vez fútbol. Y es que el ‘si te lo explican con fútbol’, con deporte -amplío yo-, siempre se entienden mejor las cosas.

Y yo en mi liga 17 me planteaba si colocadora se nace o se hace. Y si se hace, ¿será la fase de ascenso que juego en tres semanas (!!!) la última baza? ¿Acaso los astros se han aliado para que él, el más fiel de mi grada, vea por fin esta meta? O quizá ha llegado el momento de que él, quien me regala queso y me promete más arrugas de las que su frente muestra cuando sonríe, vea algún punto de la liga que terminó siendo suya, por ser el último y el primer mensaje antes y después de saltar al campo. Porque me atrevo a contarte que yo no quiero ser tu amante.

Esta cabeza, estas manos que mueven hilos y batutas con rodilleras, que sólo se llevan la ovación de los entendidos, de los que comprenden cada gesto del árbitro, cada esfuerzo hormiguil por levantar el castillo, por dejar a la receptora sola, por lograr que todo salga en hora y llegue a cuanta más gente mejor. Los que tienen las nalgas frías y los que hacen el último scroll. Se nace, estas semanas lo he entendido: yo nací para los segundos toques. Y mis playoffs acaban de empezar.

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