¿Y si son las últimas?

Suena: alguna canción “nueva” descubierta en el Festival Gigante, que, aparte de alegrarnos la vuelta al cole en septiembre, hace labores de sociabilización previas al lunes de ferias en pro de la agilidad del desfile. Seguro que va más fluido si no nos paramos a reencontrarnos con vete tú a saber quien cada 10 metros porque ya le hemos visto en el botellón del parking de la Fuente de la Niña. Que-nos-gusta-un-aparcamiento-festivo-en-esta-ciudad.

Antes que nada, perdón si repito algunas ideas escritas aquí y aquí, aunque cada ferias son distintas, si ciertas cosas no se repitieran todos los años esto no tendría la misma gracia. Estoy suponiendo que a alguien estos post le hace algo de gracia, igual no : )

Allá voy… Este año mi público filón son las nuevas generaciones. No, las del PP no, aunque haberlos haylos entre los destinatarios; me refiero a los peñistas (muy) jóvenes.

Queridos peñistas (muy) jóvenes: ¿Y si fueran las últimas ferias de las que podéis disfrutar?

“Bah, las últimas teniendo 21 años es imposible”. Ay, es que Bolonia os ha echado un cable enorme con este plan donde la motivación para aprobar asignaturas ya no es que la recuperación sea durante la semana de ferias. Aún recuerdo la única asignatura de la carrera que me llevó a examinarme en septiembre. Bueno, corrijo, en septiembre no, un lunes de ferias: introducción a las ciencias jurídicas, nunca os lo perdonaré. No volví a un aula durante ese mes, así de rotunda fue la experiencia.

Pero sí, por circunstancias estudiantiles o por tantas otras, cualquier semana de ferias podría ser tu última, y entonces yo sólo espero que hayas hecho gala del verbo disfrutar en todas sus acepciones, porque si no, creedme, os habréis perdido una parte muy importante de la cultura (cultura) de lo que es una peña. Y os lo digo yo, que antes de Carioquita fui Bizcocho y estoy tremendamente emocionada con teneros allí arriba (en el aparcamiento) junto con el Buey y Lacasetes (…).

  • En primer lugar, un bocadillito para el desfile y unos shorts que rocen cuadríceps, por favor, que luego damos una imagen pésima antes de llegar a Santo Domingo y va en detrimento de la imagen de peña. Pasado Santo, vía libre, mis valientes. Recomendable para este día una comida previa con tu gente ferianta más allegada y evitar chupitos hasta la clausura del desfile, queda mucha semana por delante.
  • Las peñas que se reúnen a comer y cenar en condiciones NO son de viejos. Reconozco que en mi época bizcochil sólo me interesaba el sustrato con graduación que me podían dar en esa carpa que cada año tenía más chunda chunda y un portero más intimidatorio. Me costó descubrir la cara B de las Ferias, no era somarro malo todo lo que brillaba, la vida diurna es maravillosa.
Existen las fotos de día
Pocas pero existen las fotos de día
  • Las actividades de las peñas. El torneo de fútbol o las actividades que se organizan en el San José por las tardes son una manera estupenda de relacionarte con otras peñas, ya que seguimos teniendo kilómetros de por medio para tomar una copa por la noche. Si eres claustrofóbico o aún tienes el estómago revuelto, dedícate a aplaudir mientras otros se meten en las burbujas de plástico del Bubble Football (con-se-jo).
  • Los toros. No seré yo quien os impulse a ir a algo que nunca he ido, pero creo que es una parte de las Ferias en las que las peñas son fundamentales para crear ambiente. Si ni de coña vas a cruzar la puerta de la plaza antes de las 7 de la mañana, disfruta del momento clave-siesta que te lanzará a una nueva (gran) noche.
  • Los barriles. Hay que ir en la medida de lo posible. Charlar, contar cosas de la noches anterior, reírte, desvelar los trucos de cómo has sobrevivido hoy en el trabajo, con el típico tono de “no debería hacerlo de nuevo esta noche pero ya llevo dos cerves y tiene la misma pinta”.
  • El túnel se respeta. Ahora que sois nuevos allí arriba seguro que os sumáis a los cánticos y al momento llegada al Ferial-ECI. Se canta y se respetan los tiempos de cada peña, pero no se ensucia ni se montan broncas, que nos conocemos.
  • Crea tus tradiciones. Como si de un Alfanova se tratara, ve a la feria, aunque te pese, tómate una patata con todo lo que te apetezca, bien del todo nunca te va a sentar, dispara para conseguir moscatel y alucina con cómo la canción de los toros mecánicos sigue siendo la misma que cuanto tú eras pequeño (jau, jau, jau).
  • Busca un rincón en tu peña para el finde (y para el frío, si tocan ferias gélidas). Porque con los años los fines de semana serán los peores días para ti y querrás acumular martes locos sin que nada tengan que ver con los de Telepizza.
  • Ve al fin de ferias y a los fuegos artificiales aunque no tengas ligue de acompañamiento. Es como cuando tu madre te dice que si tienes cuerpo para trasnochar, lo tienes para madrugar. Ferias-hasta-el-final. De hecho, las peñas no sólo tienen vida en septiembre, pero ese es ya otro post.

Queridos peñistas (muy) jóvenes: cuanto mayor nos hacemos, a más queremos llegar; cuando tienes 20 años sólo te interesa la noche y la farra, pero os aseguro en primera persona que dentro de poco, muy poco, ansiaréis saborear las peñas y fiestas del-to-do y acabaréis llegando al trabajo con dos horas de sueño y una ducha rápida o pidiendo días libres “porque el finde es lo peor de toda la semana” y las responsabilidades te alcanzan casi sin darte cuenta, más rápido que la espuma de la Spynce.

Nos vemos (desde) el lunes que viene.

Suena: Forever Young, con un aire charanguero ya…

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