Pasos adolescentes

“¿Corremos la Sansil de la mano?”. Mi cuarta San Silvestre empieza aquí, arrancó ayer, con esta proposición por parte de una de mis ‘en lo bueno y en lo malo’. Mi reflexión cafetera de esta mañana es que con estas cosas, como con las religiones, no tienes que ceder al oportunismo, véase: correr un año de mierda para dar por finiquitadas tantas cosas y olvidarte en uno de los mejores años que recuerdas de esa satisfacción que te reportó. Ir a misa sólo para pedir sería el símil eclesiástico.    Sigue leyendo

La vida en 15 metros

Los cafés deberían estar prohibidos los fines de semana, por lo menos aquellos con connotación de remedio contra algo, sólo cafés sociales. ¿Cuántos hábitos surgen en reuniones con amigos? Cafés, cervezas, el piti de la otra mano. Maldito piti.

El tiempo se para en los hospitales, se va meciendo nada más entrar por la puerta, se acurruca en el ascensor, y, de pronto, ya en planta no es fin de semana, no hay nada fuera, no corre Alonso ni tu equipo juega en Talavera. La semana pasada, la de tu 27 cumpleaños, la fantástica semana que te hicieron pasar los que te quieren, parece más pretérita de lo que lo es. Los 312 millones de euros de la Púnica, también. Sigue leyendo

Cambio de canción

Café con canela, la especialidad del único lugar en 1 kilómetro a la redonda que me alimenta de cafeína en Pozuelo, la ciudad con más renta per cápita y en la que más esperarás en los pasos de cebra a que un coche pare.

La forma más brusca de volver a la realidad postverano y postferias es con unas elecciones y la pesada actualidad. Lo somos, hemos sido un coñazo con las elecciones autonómicas teñidas de referéndum, para que al final tanto Mas se diluya, porque en realidad no había tanto Mas. Aunque para lectura de datos los de a posteri: votos y escaños, escaños y votos.   Sigue leyendo

Desmontando el “lo que pasa en ferias, se queda en ferias”

Cafés y cafés, en plural, porque es lunes postferias, señores.

Y aunque esta segunda parte no iba a existir, por petición popular pruebo si mi sintaxis no se ha visto alterada por la semana grande. (Intentaré respetar las picias que han sido acompañadas/vetadas de “pero esto no lo escribas en el blog, ¡eh!”, que no han sido pocas…).

“Lo que pasa en ferias, se queda en ferias”. ESA FRASE, que aunque tiene su punto más álgido en el desfile y se relaja de lunes a jueves, el fin de semana vuelve a cobrar tráfico en la labia alcarreña.

Este post tiene una misión: desmontar la sonada frase.  Sigue leyendo

De bolsas de basura, televisiones y festivales de verano

Café con canela, por sugerencia del camarero simpático del bar de abajo.

Lleva allí algo más de un año y nunca me había llamado la atención. De pronto, hace unos días la bolsa con los jerseys de mi abuelo se abrió, y una bocanada se estampó contra mí y contra mi nostalgia, como una bofetada que no esperas y a la que no puedes reaccionar al segundo. La hostia de lo imprevisto. Sigue leyendo

De calor, claro

Café…templadito. Si por algo se caracteriza este blog es porque habla de lo que acontece, y siento ser monotemática en tuits, whatsapp, y ahora en estas líneas, pe-ro-qué-ca-lor.

Madrid es un horno, y los trabajadores, tal y como dijeron el otro día en un informativo, deambulamos cada mañana camino del trabajo haciendo apuestas con el de al lado sobre quién ha dado más vueltas en la cama.

Del calor, claro. El que tiene la culpa de todo en estos días, ni siquiera mi fiel Guadalajara y mi ventanal con los ojos puestos en el río Henares me sació el viernes pasado. Sigue leyendo

Lo que me salvó del bullying

Café al estilo NY según Viena Capellanes, porque cuando los primeros buenos días del lunes te los da un proveedor, es que la semana va a ser complicada.

El otro día hablando con mi amiga Marta nos reíamos  localizando gente tóxica que había sido visitante ocasional de nuestras vidas y que por algunos gestos todo apuntaba a que de pequeños no lo habían pasado bien en los colegios, lo que se conoce con la famosa y generalizada expresión de bullying. Sería imperdonable hablar de la risa de Marta y no decir que es uno de esos gestos fantásticos que aunque quisiera ella misma no podría fingir, por todo lo que transmite.

Que los niños son crueles es un hecho que he presenciado pero no vivido en mis propias carnes, aunque bien analizado, que fue lo que hice después de esa conversación, de pequeña fui carne de cañón para ser la pringada del reino escolar. Sigue leyendo