Granos de techo, maíz y alguno de café

Café pospuente, antes de poner un pie en la calle, porque el día me debe 30 horas hábiles hoy.

Aprecio a la gente que me reconoce que no sabe cómo puedo jugar bien al voleibol.

La descoordinación que invade mi vida, desde un -sobre el papel- sencillo baile, hasta permanecer de pie (- ¿Se puede ser descoordinada estando de pie? – Sí, se puede), hace impensable que se me dé bien un deporte tan técnico como el voleibol.  Sigue leyendo

París au lait

Café. Café en París. En la Île de la Cité, en Montmartre, en Trocadero.

Au lait, express, en tazas cucas y anotando sobre ellos pistas para estas líneas. IMG_4347

¿Qué les pasa a las gaviotas que revolotean la capital francesa? Son tan dueñas de cada puente que cruza el Sena como los relojes de las numerosas torres. Sin embargo, diré a mi favor que no me detuve en los segundos tanto como en las primeras. Viva la vida sin 4G y sin manecillas. Sigue leyendo

¿Qué (piiii) ha sido de los fotomatones?

Café con tostada de tomate, el desayuno de los campeones que llegan antes de la cuenta a Pozuelo.

Año nuevo, mismos agobios y el blog descuidado, mis disculpas desde aquí, ahora es tal el maremágnum de historias que cuadrar que esto va a ser más difícil que formar Gobierno.

“Donde nada te puede pasar”, así bauticé (o sigo bautizando) a San Roque un domingo soleado robado. Qué barbarie estamos haciendo con el clima, pero qué buenos domingos de enero nos está regalando el karma también en Retiro. Sigue leyendo

Pasos adolescentes

“¿Corremos la Sansil de la mano?”. Mi cuarta San Silvestre empieza aquí, arrancó ayer, con esta proposición por parte de una de mis ‘en lo bueno y en lo malo’. Mi reflexión cafetera de esta mañana es que con estas cosas, como con las religiones, no tienes que ceder al oportunismo, véase: correr un año de mierda para dar por finiquitadas tantas cosas y olvidarte en uno de los mejores años que recuerdas de esa satisfacción que te reportó. Ir a misa sólo para pedir sería el símil eclesiástico.    Sigue leyendo