Granos de techo, maíz y alguno de café

Café pospuente, antes de poner un pie en la calle, porque el día me debe 30 horas hábiles hoy.

Aprecio a la gente que me reconoce que no sabe cómo puedo jugar bien al voleibol.

La descoordinación que invade mi vida, desde un -sobre el papel- sencillo baile, hasta permanecer de pie (- ¿Se puede ser descoordinada estando de pie? – Sí, se puede), hace impensable que se me dé bien un deporte tan técnico como el voleibol.  Sigue leyendo

Los segundos toques

Estoy aquí.

Esta frase no es nueva para ti, ni siquiera original, puesto que al sonar en mi cabeza me han venido un par de canciones que la convirtieron en hit y otra que casi lo consigue.  

Esto ya había pasado otras veces, que yo dejase de escribir, que no asomase mi nariz por estas líneas en días. Esta vez han sido meses. Hasta ahora solía volver con la cabeza entre las piernas y una cara de pesadumbre al otro lado de la pantalla. No es así en esta ocasión. ¿Me estaré haciendo mayor? Bueno, sí, me estoy haciendo mayor, eso es un hecho, pero la frase quedaba genial como divagación de la escritora que no soy. Sigue leyendo

París au lait

Café. Café en París. En la Île de la Cité, en Montmartre, en Trocadero.

Au lait, express, en tazas cucas y anotando sobre ellos pistas para estas líneas. IMG_4347

¿Qué les pasa a las gaviotas que revolotean la capital francesa? Son tan dueñas de cada puente que cruza el Sena como los relojes de las numerosas torres. Sin embargo, diré a mi favor que no me detuve en los segundos tanto como en las primeras. Viva la vida sin 4G y sin manecillas. Sigue leyendo

¿Qué (piiii) ha sido de los fotomatones?

Café con tostada de tomate, el desayuno de los campeones que llegan antes de la cuenta a Pozuelo.

Año nuevo, mismos agobios y el blog descuidado, mis disculpas desde aquí, ahora es tal el maremágnum de historias que cuadrar que esto va a ser más difícil que formar Gobierno.

“Donde nada te puede pasar”, así bauticé (o sigo bautizando) a San Roque un domingo soleado robado. Qué barbarie estamos haciendo con el clima, pero qué buenos domingos de enero nos está regalando el karma también en Retiro. Sigue leyendo