Flora asegurada

“A quien hable con emoticonos hay que cortarle el dedo”. Así de rotundo lo anunciaba el periodista de El Mundo Antonio Lucas en un ciclo de conferencias en Madrid a las que aún podéis ir a la segunda parte. Y es que la fiebre emoji cada vez va a más, incluso me ha contagiado a mí, que era lo más reacia a sustituir un : ) por una carita sonrojada, o una palabra bonita por un corazón rojo. -Claro, es que ahora el corazón es gigante y bombea-, pensaréis algunos. Claro, es que con un emoji al finalizar una frase todo lo anterior, aunque vaya cargado de tono peyorativo, se suaviza. Y si no que se lo digan a los community manager de SEUR lo contentos que te contestan cuando les vuelves a llamar incompetentes en 140 caracteres. Sigue leyendo

El verano está para cruzar en rojo

Los cafés posferias no han faltado; incluso el lunes hubo ración doble.

“Es que cada año son mejores”. Pues sí. No había síntesis más verdadera ni más concisa. Entre las muchas separaciones que se pueden hacer entre los alcarreños yo añado esta: los que adoran(mos) la semana grande de Guadalajara y los que se van a la playa en esas fechas. Luego están los que ayer leí acertadamente aludidos como ‘alcarreños hinchables’, que están y dejan de estar, pero a los que siempre se les puede liar con un vaso y una verbena cantable.

Este año una parte de mí dijo a la ciudad que tenía que presumir de ella y valorar los festejos con orgullo. “En esa realidad paralela”, como la bautiza alguno, los reencuentros y encuentros son el alma del día a día. Puede que los segundos tengan que ver con la indumentaria, como cuando de pequeños en algunos colegios nos uniforman y así nos asignan una igualdad externa; puede que tenga que ver y que el pañuelo morado lidie fronteras que en Bardales tienen alambrada (de metal, como la de Nino Bravo).   Sigue leyendo

Despertar con Sinatra

El café de hoy era y ha sido imprescindible. Fue un café que no me hubiese importado retrasar, no diré no tomar porque no pretendo sonar frívola tan pronto: postergar.

Suena Frank Sinatra en mi cabeza, en inglés hasta que llega la frase clave de la canción y pienso en un Volver a Empezar con todas las letras que tomó prestadas El Corte Inglés hace unos años en el spot que lanza por estas fechas (‘corticole’ era una de mis palabras favoritas cuando vestía uniforme). Por supuesto, también ‘El final del verano’ Dinámico tiene un hueco en mi dramática banda sonora del 31 de agosto.

Consulto las portadas sin hacerme la sorprendida por la (casi) ausencia de una campeona del mundo de bádminton. El tamaño de Carolina Marín en las primeras páginas de hoy es inversamente proporcional a la idoneidad de criterios con los que las deciden.

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Segundo ciclo

Preludio de una cita importante (22/07/2014)

Sin café. La dieta blanda derivada de una intoxicación no me lo permite.

La culpa es mía, por engancharme a series teenagers cada verano. La culpa, en realidad, es de esos veranos, de los que tanto despotricaba y que en parte, tanto añoro ahora.

Era de noche y acabábamos de llegar al sur, con bikinis, vestidos, bermudas, alguna botella y unos créditos más por los que brindar. Era la única escapada de las series que teníamos, los días reunidos tras maratones de otros tantos sin alejar la cabeza del foco y de ese barullo de manual que se gastan las redacciones.

No recuerdo bien qué fue lo primero que hicimos al llegar, supongo que repartir camas fingiendo que lo hacíamos al azar. Lo que sí recuerdo es que entre esas primeras cosas estuvo la promesa de dejar sobre una mesa todo periódico, revista o publicación con sabor a Madrid.  ¡Venga, sigue leyendo!