El verano está para cruzar en rojo

Los cafés posferias no han faltado; incluso el lunes hubo ración doble.

“Es que cada año son mejores”. Pues sí. No había síntesis más verdadera ni más concisa. Entre las muchas separaciones que se pueden hacer entre los alcarreños yo añado esta: los que adoran(mos) la semana grande de Guadalajara y los que se van a la playa en esas fechas. Luego están los que ayer leí acertadamente aludidos como ‘alcarreños hinchables’, que están y dejan de estar, pero a los que siempre se les puede liar con un vaso y una verbena cantable.

Este año una parte de mí dijo a la ciudad que tenía que presumir de ella y valorar los festejos con orgullo. “En esa realidad paralela”, como la bautiza alguno, los reencuentros y encuentros son el alma del día a día. Puede que los segundos tengan que ver con la indumentaria, como cuando de pequeños en algunos colegios nos uniforman y así nos asignan una igualdad externa; puede que tenga que ver y que el pañuelo morado lidie fronteras que en Bardales tienen alambrada (de metal, como la de Nino Bravo).   Sigue leyendo