Charlas al sol y de sol (I): la conspiración de las moscas

No-co-ffee.
Con esta premisa arranqué mis vacaciones hace unos días. Pocos. Pero suficientes como para que ayer, día 1 de agosto, sonriera mirando el calendario, medio mes para volver al mundo calórico, atrapadizo y dulzón de las dos pantallas. Con todo lo que pasa en medio mes y con todo lo que se escucha en las conversaciones de sol.

Estas charlas de sol y al sol son las más inofensivas e inevitables de los bañistas españoles, pero también dignas de contar por fragmentos. Esta se produjo entre una abuela y una nena con manguitos que ya tenía ansia de soltarlos a juzgar por su empeño por meter la cabeza bajo el agua, luchando contra la gravedad de los plásticos rosas de sus brazos. La mayor le decía que le iba a pasar como a las moscas de la fábula, que por tener tantas ganas de llegar a la miel (al agua) acabaría pegada a esta y la gula las acabaría matando (no hago metáfora aplicada a la menor). Sigue leyendo

De bolsas de basura, televisiones y festivales de verano

Café con canela, por sugerencia del camarero simpático del bar de abajo.

Lleva allí algo más de un año y nunca me había llamado la atención. De pronto, hace unos días la bolsa con los jerseys de mi abuelo se abrió, y una bocanada se estampó contra mí y contra mi nostalgia, como una bofetada que no esperas y a la que no puedes reaccionar al segundo. La hostia de lo imprevisto. Sigue leyendo