Flora asegurada

“A quien hable con emoticonos hay que cortarle el dedo”. Así de rotundo lo anunciaba el periodista de El Mundo Antonio Lucas en un ciclo de conferencias en Madrid a las que aún podéis ir a la segunda parte. Y es que la fiebre emoji cada vez va a más, incluso me ha contagiado a mí, que era lo más reacia a sustituir un : ) por una carita sonrojada, o una palabra bonita por un corazón rojo. -Claro, es que ahora el corazón es gigante y bombea-, pensaréis algunos. Claro, es que con un emoji al finalizar una frase todo lo anterior, aunque vaya cargado de tono peyorativo, se suaviza. Y si no que se lo digan a los community manager de SEUR lo contentos que te contestan cuando les vuelves a llamar incompetentes en 140 caracteres. Sigue leyendo