Charlas al sol y de sol (I): la conspiración de las moscas

No-co-ffee.
Con esta premisa arranqué mis vacaciones hace unos días. Pocos. Pero suficientes como para que ayer, día 1 de agosto, sonriera mirando el calendario, medio mes para volver al mundo calórico, atrapadizo y dulzón de las dos pantallas. Con todo lo que pasa en medio mes y con todo lo que se escucha en las conversaciones de sol.

Estas charlas de sol y al sol son las más inofensivas e inevitables de los bañistas españoles, pero también dignas de contar por fragmentos. Esta se produjo entre una abuela y una nena con manguitos que ya tenía ansia de soltarlos a juzgar por su empeño por meter la cabeza bajo el agua, luchando contra la gravedad de los plásticos rosas de sus brazos. La mayor le decía que le iba a pasar como a las moscas de la fábula, que por tener tantas ganas de llegar a la miel (al agua) acabaría pegada a esta y la gula las acabaría matando (no hago metáfora aplicada a la menor). Sigue leyendo

El verano está para cruzar en rojo

Los cafés posferias no han faltado; incluso el lunes hubo ración doble.

“Es que cada año son mejores”. Pues sí. No había síntesis más verdadera ni más concisa. Entre las muchas separaciones que se pueden hacer entre los alcarreños yo añado esta: los que adoran(mos) la semana grande de Guadalajara y los que se van a la playa en esas fechas. Luego están los que ayer leí acertadamente aludidos como ‘alcarreños hinchables’, que están y dejan de estar, pero a los que siempre se les puede liar con un vaso y una verbena cantable.

Este año una parte de mí dijo a la ciudad que tenía que presumir de ella y valorar los festejos con orgullo. “En esa realidad paralela”, como la bautiza alguno, los reencuentros y encuentros son el alma del día a día. Puede que los segundos tengan que ver con la indumentaria, como cuando de pequeños en algunos colegios nos uniforman y así nos asignan una igualdad externa; puede que tenga que ver y que el pañuelo morado lidie fronteras que en Bardales tienen alambrada (de metal, como la de Nino Bravo).   Sigue leyendo